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Qué siente una persona durante un ataque de pánico

Normalmente empieza con algo que parece físico: el corazón se acelera, la respiración se corta, aparece un mareo o un hormigueo en las manos. En segundos, la mente interpreta esas sensaciones como una señal de peligro extremo: "me va a dar un infarto", "me voy a desmayar", "estoy perdiendo la cabeza". Y esa interpretación dispara aún más activación física. En menos de un minuto, la persona está en plena crisis.

Lo que hace tan aterrador un ataque de pánico no es el síntoma en sí, sino la velocidad con la que aparece y la absoluta convicción —en ese momento— de que algo muy grave está ocurriendo. Es como si el cuerpo lanzara una alarma de incendio cuando no hay fuego.

Después de la crisis, suele quedar un agotamiento importante y, muchas veces, un miedo añadido: ¿cuándo va a volver a pasar? ¿Y si me pasa en un sitio del que no puedo salir?

Por qué ocurren los ataques de pánico

Los ataques de pánico son el resultado de una interpretación catastrófica de sensaciones corporales que son, en realidad, inofensivas. El sistema nervioso aprende a dispararse ante ciertos estímulos —un lugar, una situación, una sensación física— porque la primera vez lo hizo y fue muy intenso. A partir de ahí, la persona empieza a estar hipervigilante a sus propias sensaciones corporales, y esa misma vigilancia puede provocar las sensaciones que teme.

El ciclo funciona así: sensación física → interpretación de peligro → más activación → más sensaciones → más miedo. Y así hasta la crisis.

El ciclo miedo-evitación: cómo los ataques de pánico crecen

Lo más habitual después de varios ataques de pánico es empezar a evitar situaciones: el lugar donde ocurrió, el transporte público, las aglomeraciones, los sitios de los que es difícil salir. La evitación alivia la ansiedad a corto plazo, pero consolida el mensaje de que esos lugares son peligrosos. Con el tiempo, la vida se va haciendo más pequeña. Algunos casos pueden derivar en agorafobia, que es exactamente ese proceso de reducción progresiva del espacio vital.

Señales de que podrías estar sufriendo ataques de pánico

  • Episodios súbitos de taquicardia, ahogo o sensación de muerte inminente
  • Hormigueos, mareos, despersonalización (sentirte como fuera de tu cuerpo)
  • Miedo intenso a que la crisis vuelva a ocurrir
  • Cambios en tus rutinas para evitar situaciones donde ocurrió
  • Visitas repetidas al médico o urgencias sin causa física encontrada
  • Necesidad de ir siempre acompañada/o o de conocer las salidas de cada lugar

Cómo trabajo los ataques de pánico en consulta

El tratamiento de los ataques de pánico con Terapia Cognitivo-Conductual es uno de los procesos con mejor pronóstico que conozco. La mayoría de personas que trabajan en ello notan una mejoría muy significativa en pocas semanas. El trabajo tiene tres pilares fundamentales:

  • Psicoeducación: entender qué es un ataque de pánico a nivel fisiológico desmitifica completamente las sensaciones. Cuando sabes lo que está pasando en tu cuerpo, el miedo se reduce.
  • Reestructuración cognitiva: identificamos los pensamientos automáticos que catastrofizan las sensaciones y aprendemos a evaluarlos de forma más realista.
  • Exposición interoceptiva: de forma gradual y controlada, aprendemos a tolerar las sensaciones corporales que antes disparaban el pánico. Es el paso que más libera, aunque también el que más respeto genera al principio.

También trabajamos la evitación situacional si ha aparecido, y el miedo anticipatorio que a menudo es tan invalidante como las propias crisis. Si tu situación se relaciona también con una ansiedad más generalizada, puedes ver más información en la página sobre tratamiento de la ansiedad.

Preguntas frecuentes sobre los ataques de pánico

¿Puedo morirme o desmayarme durante un ataque de pánico?

No. Los ataques de pánico no son peligrosos para la vida. Las sensaciones son muy intensas e intimidantes, pero son el resultado de la activación del sistema nervioso autónomo, no de un problema cardíaco o neurológico. El desmayo sí puede ocurrir en la fobia a la sangre o a las agujas, que tiene un mecanismo distinto; en el ataque de pánico, la presión arterial se eleva, no baja, por lo que el desmayo no es probable.

¿Cuánto dura un ataque de pánico?

La fase más intensa suele durar entre 5 y 20 minutos, aunque la sensación subjetiva puede ser de mucho más tiempo. El cuerpo no puede mantener ese nivel de activación indefinidamente: hay un punto en que la respuesta fisiológica se agota y la crisis cede sola, aunque la persona no haga nada especial.

¿Los ataques de pánico desaparecen solos?

A veces sí, especialmente si la persona no desarrolla miedo anticipatorio ni evitación. Pero cuando ya hay un patrón establecido —miedo a que vuelvan, cambios en la forma de vivir para evitarlos—, la intervención terapéutica acelera muchísimo la recuperación y previene que el problema se cronifique o amplíe.

¿Se puede hacer terapia online para los ataques de pánico?

Sí, y funciona muy bien. En algunos casos es especialmente útil porque permite trabajar en el entorno propio de la persona, que a veces es donde más ansiedad experimenta. Ofrezco sesiones online con la misma metodología que las presenciales.

Los ataques de pánico tienen tratamiento efectivo

No tienes que seguir reorganizando tu vida alrededor del miedo a que vuelvan. Con el acompañamiento adecuado, la recuperación es posible y suele ser más rápida de lo que la gente espera. Escríbeme y lo vemos juntas/juntos.

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