¿COMO MANEJAR UN ATAQUE DE PÁNICO?

CÓMO MANEJAR UN ATAQUE DE PÁNICO

 

Los ataques de pánico son muy conocidos y están muy generalizados en la población adulta. Aunque no existen estadísticas concretas en la Región de Murcia, según la Organización Mundial de la Salud, tres de cada diez personas padecen de ataques de pánico, siendo éstos englobados dentro de los Trastornos de Ansiedad.

Cuando una persona padece un ataque de pánico, sufre una experiencia muy desagradable de miedo y ansiedad intensa, sin que tenga una causa externa aparente o sin que esté dentro de ninguna situación de peligro inminente. Esta circunstancia, la de padecer todos los síntomas del ataque de pánico y miedo sin causa real  arrastra a quien padece estas crisis a un círculo vicioso de miedo a los síntomas que se retroalimenta a sí mismo y un miedo irracional a las circunstancias casuales en las que se produjo el episodio de pánico.

Cuando nuestro cerebro interpreta y percibe un peligro, automáticamente desencadena una alarma biológica diseñada para defenderse, para huir o pelear. El corazón empieza a trabajar de manera acelerada, sube la presión arterial, se intensifica el metabolismo celular, de la misma forma que la sangre se va hacia las piernas, en definitiva, todo listo para escapar o pelear. El problema, como ya dijimos, es el círculo vicioso y la retroalimentación negativa que todos estos síntomas experimentan al no tener una cusa aparente.

ALGUNOS CONSEJOS PARA MENJARLOS RELACIONADOS CON LA RESPIRACIÓN.

En primer lugar nos concentraremos en el síntoma más llamativo y que más angustia produce a quien lo padece: la respiración. Ante la sensación de “pérdida de oxigeno” o “incapacidad para respirar” no podemos cometer el error de tratar de respirar lento ya que esto nos pondría más ansiosos. Se trata únicamente de respirar siendo conscientes de los tres tiempos en que se descompone la conocida como respiración diafragmática.

1.- Tomar aire

                            2.- Mantener el aire (3, 4 segundos)

  1. Expulsar el aire

                            4.- Volver a tomar aire y así sucesivamente, mientras tratamos de concentrarnos en repetir una sola palabra que nos resulte tranquilizadora a modo de “mantra”.

Con este simple ejercicio somos capaces de detener la escalada de la ansiedad. Conviene practicar antes de padecer el ataque de pánico.

 

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