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La depresión no es solo tristeza

Cuando alguien me dice "no estoy triste, no lloro, así que supongo que no es depresión", suelo responderle que la tristeza es solo una de las muchas caras posibles de la depresión. Y a veces ni siquiera es la más frecuente.

La depresión puede parecerse más a un agotamiento sin fondo, a la incapacidad de sentir nada —ni alegría ni dolor, solo una especie de anestesia emocional—, a la dificultad para levantarse de la cama aunque hayas dormido doce horas, a una lentitud que impregna cada movimiento y cada pensamiento. Puede parecerse a perder el interés en todo lo que antes importaba, a sentirse como una carga para los demás, a no ver ninguna razón para que las cosas puedan ser diferentes.

Lo que tienen en común todas estas formas es el sufrimiento. Y el hecho de que la persona, normalmente, lo lleva en silencio porque siente que "no tiene motivos" o que "hay gente peor".

Síntomas menos conocidos de la depresión

Más allá de la tristeza y el llanto, la depresión puede manifestarse a través de:

  • Apatía y falta de motivación: nada apetece, nada tiene sentido, no hay energía para nada.
  • Anestesia emocional: sensación de vacío, de no sentir, de estar desconectada/o de todo y de todos.
  • Lentitud psicomotriz: moverse, hablar y pensar cuesta más de lo normal.
  • Irritabilidad: especialmente en hombres y jóvenes, la depresión puede presentarse más como irritabilidad que como tristeza.
  • Alteraciones del sueño y el apetito: tanto en exceso como en defecto.
  • Dificultad de concentración: sensación de mente en blanco, de no poder retener nada.
  • Pensamientos de inutilidad o de ser una carga: ideas persistentes de que estarías mejor muerta/o o de que los demás estarían mejor sin ti.

Importante: si estás teniendo pensamientos de hacerte daño o de quitarte la vida, por favor busca ayuda de forma urgente. Puedes llamar al 024 (línea de atención a conducta suicida, gratuita en España, disponible 24h).

Distimia y depresión mayor: dos formas diferentes

La distimia —también llamada trastorno depresivo persistente— es una forma de depresión de intensidad moderada pero que se prolonga en el tiempo, a veces durante años. Muchas personas con distimia han llegado a pensar que "es su forma de ser", que siempre han sido así de grises. No es así: la distimia tiene tratamiento.

La depresión mayor es más intensa y puede tener episodios más delimitados en el tiempo, aunque muy incapacitantes. Afecta al sueño, al apetito, a la concentración y a la capacidad de funcionar en el día a día.

Ambas formas responden bien a la psicoterapia, especialmente cuando se empieza antes de que el patrón se consolide demasiado. Si también hay ansiedad —algo muy frecuente—, el tratamiento la abarca conjuntamente.

La trampa de la inactividad

Uno de los mecanismos que más mantiene la depresión es la inactividad. Cuando uno no tiene ganas de nada, la respuesta lógica parece ser esperar a tener ganas para hacer. Pero con la depresión eso no funciona: las ganas no vuelven solas esperando en el sofá. La acción tiene que ir antes que la motivación, no al revés. Esto es algo que trabajamos muy concretamente en terapia, porque cambiar ese patrón —con cuidado, sin prisa— es uno de los primeros pasos hacia la mejora.

Cómo trabajo la depresión en consulta

Mi enfoque para la depresión combina elementos de la Terapia Cognitivo-Conductual con una mirada empática y atenta a lo que hay detrás de cada historia. El trabajo tiene en cuenta que cada depresión es diferente y que no se trata de "animarse", sino de entender qué la mantiene y construir salidas reales.

  • Activación conductual: recuperar progresivamente actividades que antes daban sentido, aunque al principio cueste.
  • Trabajo cognitivo: identificar y cuestionar los pensamientos negativos automáticos que alimentan la depresión.
  • Entender el origen: qué situaciones, pérdidas o patrones han contribuido a este momento.
  • Apoyo en la relación terapéutica: muchas personas en depresión se sienten profundamente solas. La terapia es también un espacio de presencia real.
  • Coordinación con psiquiatría si es necesario: en casos de depresión mayor, la combinación de psicoterapia y medicación puede ser la mejor opción. No sustituyo al psiquiatra, pero sí trabajo en coordinación cuando hace falta.

Si también estás atravesando dificultades en tus relaciones —algo habitual en personas con depresión—, puedes ver más sobre dependencia emocional en la página correspondiente.

Preguntas frecuentes sobre el tratamiento de la depresión

¿La depresión tiene cura?

Sí, la depresión tiene tratamiento efectivo. La mayoría de personas que trabajan en psicoterapia —sola o combinada con medicación— experimentan una mejora significativa. Que haya habido uno o varios episodios depresivos no significa que vayas a estar siempre así. También trabajamos herramientas de prevención de recaídas para consolidar los avances.

¿Necesito medicación para tratar la depresión?

No siempre. En depresiones leves o moderadas, la psicoterapia sola suele ser suficiente. En depresiones más intensas o en casos en que el malestar dificulta mucho el trabajo terapéutico, la medicación puede ser un apoyo útil. Esa decisión corresponde a un médico o psiquiatra, pero puedo orientarte y derivarte si lo considero necesario.

¿Cuántas sesiones necesito para trabajar la depresión?

Depende de la intensidad y de cuánto tiempo lleva presente. En términos orientativos, los procesos de depresión leve-moderada suelen verse en mejoras claras en 12-20 sesiones. La depresión mayor o la distimia de larga evolución pueden necesitar un proceso más largo. Lo valoramos juntas/juntos desde el principio.

¿Puedo hacer terapia para la depresión de forma online?

Sí. Las sesiones online funcionan igual de bien que las presenciales para la depresión, y a veces facilitan el acceso cuando la propia depresión hace muy difícil salir de casa. Ofrezco sesiones online con la misma calidad y confidencialidad que en la consulta presencial en Murcia.

Hay un camino de vuelta, aunque ahora no lo veas

Si estás en ese lugar donde todo pesa y nada tiene sentido, quiero que sepas que no tienes que recorrer ese camino sola/solo. La terapia puede ser ese primer paso hacia la luz. Cuéntame cómo estás y lo vemos juntas/juntos.

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