Ventajas de la meditación mindfulness

Mindfulness es una forma de meditación que  consiste en prestar atención, momento a momento, a pensamientos, emociones, sensaciones corporales y al ambiente circundante, de forma principalmente caracterizada por “aceptación” -una atención a pensamientos y emociones sin juzgar si son correctos o no.

El cerebro se enfoca en lo que es percibido a cada momento, en lugar de proceder con la normal rumiación acerca del pasado o el futuro.

En este contexto, la rumiación se define como una atención compulsivamente enfocada en síntomas de inquietud, sus posibles causas y consecuencias, contrariamente a sus soluciones. Rumiación se parece a ‘preocupación’ excepto que la rumiación se enfoca en sentimientos negativos y experiencias del pasado, mientras que la preocupación se ocupa de potenciales eventos negativos en el futuro.

Una parte importante de esta forma de meditación es la de anclarnos en el presente mediante la aceptación, que es una forma de anclarnos al aquí y ahora. La realidad es la que es y solo nos queda aceptarla o resistirnos a ella. Y la  resistencia es, desgraciadamente, la alternativa equivocada. En nuestra vida cotidiana nuestra tendencia es la de resistirnos a la realidad. Esta actitud de oposición nos impide ver con claridad cómo resolver nuestros problemas, de ahí que nuestros comportamientos puedan ser erróneos. Partimos de un  análisis equivocado y aquí surgen los mecanismos de defensa, racionalización, represión o negación. Quien no niega la existencia de la realidad tal cual es, o la existencia de un problema, se encuentra en mejor predisposición para resolverlo.

Con el mindfulness nos centramos en el presente. La razón por la que vivimos más en el futuro que en el presente es porque nos encontramos descontentos con lo que somos o lo que nos rodea y nos consolamos pensando que la felicidad nos aguarda en algún recoveco del futuro, en forma de riqueza, o poder. Tenemos la convicción de creer que el presente es un mero trámite para legar al momento siguiente, al futuro, y en lugar de vivir la riqueza del presente vivimos del espejismo del futuro. un provenir que no será nunca nuestro, ya que solo vivmos en el presente. Dónde si no. Incluso en ocasiones el futuro se nos presenta como una amenaza, nos amarga el presente. ene ste caso, nos invade el miedo y la ansiedad.

Una de las características de la aceptación de la realidad es la impermanencia. Todas las cosas del mundo tienen una duración limitada.  todo sigue un ciclo temporal, con principio y fin. En palabras de Machado: todo queda y todo pasa, pero lo nuestro es pasar. soltar, no agarrarse a las cosas, es la actitud que se aprende con el mindfulness, junto con la aceptación, que nos sirve para meditar. Nuestra mente ha sido educada en el dualismo imperante de nuestra cultura. Cuando  nos encontramos con cualquier objeto o persona, de manera casi automática, lo calificamos de “bueno” o “malo”, “justo” o “injusto”. Este hábito de nuestra mente se desarrolló en aras de la supervivencia, pero el mundo no es así, Ser y no ser se engendran mutuamente. Sonido y silencio se armonizan. Los extremos son más bien productos de nuestra mente. otra actitud importante para meditación es el amor, la ambilidad, el cariño, la bondad, comprensión, compasión. La meditación, si la entendemos solamente como forma de anclarnos en el presente, de centrarnos en un punto, la consideramos como una actividad puramente cognitiva, pero requiere también de un talante afectivo. Cuando examinamos nuestra mente, ha de hacerse mediante una actitud de compasión, desarrollando emociones positivas hacia nosotros mismos y hacia los demás.